jueves, 23 de abril de 2015

Máximas Francesas: Chamfort. Filosofía a cucharadas 6

Continuando con las frases del pensamiento filosófico es el turno de Chamfort de quien en realidad obtuve suficiente material para consumar el artículo. Así que vamos a ello.


Citas:

Lo que explica mejor como el hombre deshonesto y algunas veces incluso el tonto, casi siempre salen adelante en el mundo, mejor que el hombre discreto y el hombre de ingenio, es que el hombre indiscreto y el tonto se acoplan con menor pena al mundo el cual, en general, no es más que descortesía e insensatez. Mientras que el hombre discreto y el hombre sensato, al no poder entrar tan pronto en tratos con el mundo, pierden un tiempo precioso en aras de la fortuna. Unos son los vendedores que, conociendo la lengua de sus vendedores y de sus clientes, antes de exponer su mercancía y entrar en tratos con ellos, frecuentemente desdeñan incluso aprender esta lengua y entonces se regresan sean realizar comercio alguno

La mayoría de los hombres que viven en el mundo viven en el tan despreocupadamente, piensan tan poco, que no conocen ese mundo que siempre tienen frente a sus ojos. "Ellos no lo conocen - decía agradablemente M. de B… -, por la misma razón por la que los Abejorros desconocen la historia natural."

El día más inútil es aquel en el que no se ha reído.

Vano quiere decir vacío; así, la vanidad es tan miserable, que casi no puede decírsele algo peor que su nombre. Ella misma se da pena por lo que es.

… Las pasiones hacen vivir al hombre, la sabiduría sólo lo hace durar.

Sucede con la felicidad lo mismo que con los relojes. Los menos complicados son los que se descomponen menos (…).

La amistad extrema y delicada con frecuencia es lastimada por el pliegue de una rosa.

La amistad delicada y verdadera no soporta la aleación de ningún otro sentimiento (…).

La indecisión, la ansiedad, son para el espíritu y el alma lo que el tormento es para el cuerpo.

Todas las veces que veo capricho en una mujer, o incluso en un hombre, empiezo a desconfiar de su sensibilidad. Esta regla no me ha engañado nunca.

En materia de sentimientos lo que puede ser calculado carece de valor.

Un hombre enamorado es un hombre que quiere ser más digno de ser amado de lo que en realidad puede ser; he aquí por que casi todos los enamorados son ridículos.

En el amor, basta con agradarse mutuamente con sus cualidades amables y con sus atractivos; pero en el matrimonio, para ser felices hay que amarse o, por lo menos, concordar en los mismos defectos.

Una mujer fea y autoritaria que desea agradar es un pobre que ordena que se le haga caridad.

Por mucho que un hombre pueda pensar mal de las mujeres, no existe mujer que, al respecto, no piense aun peor que él.

La mayoría de las instituciones sociales parecen tener por objeto mantener al hombre en una mediocridad de ideas y de sentimientos que lo vuelvan más propio para gobernar o para ser gobernado.

Se gobierna a los hombres con la cabeza; no se juega al ajedrez con un buen corazón.


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